Publicado el 08-04-2026 en UCC
Anticoncepción en animales de compañía
Nuestro equipo de investigación busca métodos permanentes y éticos para frenar la sobrepoblación de mascotas sin recurrir a cirugías.
La sobrepoblación de perros y gatos en situación de calle es un desafío de salud pública y bienestar animal que requiere soluciones innovadoras. Si bien la castración quirúrgica es el método estándar, su aplicación masiva enfrenta barreras logísticas y de costos. En este escenario, la investigadora Marcela Faya lidera un proyecto que busca transformar el paradigma: desarrollar un método anticonceptivo permanente, no invasivo y de fácil aplicación. A través del estudio de la fisiología reproductiva y el uso de fármacos específicos, su equipo ha logrado resultados prometedores que abren una nueva puerta a la medicina veterinaria preventiva.
¿Cuál es el problema central que motiva esta investigación?
Abordamos la sobrepoblación canina y felina. Buscamos métodos anticonceptivos duraderos o, idealmente, permanentes, que permitan esterilizar a los animales sin los riesgos o la complejidad de una cirugía. La meta es desarrollar un método de dosis única que pueda aplicarse masivamente de forma sencilla. Actualmente, varios grupos en el mundo persiguen este objetivo; aunque aún no hallamos el método definitivo, hemos logrado avances que superan ampliamente a las opciones actuales, sin presentar efectos colaterales.
¿Cómo optimizan el uso de animales en sus estudios para lograr rigor metodológico?
Para que los resultados sean válidos, necesitamos grupos de control y grupos tratados. Este año, estamos implementando la hemicastración: usamos al mismo animal como su propio control. Extirpamos un ovario para analizarlo como estado base, aplicamos el tratamiento y luego evaluamos el efecto en el ovario restante. Esto nos permite reducir a la mitad el número de animales necesarios para la investigación, priorizando siempre la eficiencia ética.

¿Cómo garantizan el bienestar de los animales que participan en el proyecto?
Es una prioridad absoluta. La Universidad cuenta con una colonia de caninos y felinos aprobada por el Consejo de Bioterios de la Nación. Todos los proyectos están supervisados por el Comité Institucional para el Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio (CICUAL). Además, priorizamos métodos no invasivos: por ejemplo, para medir el ciclo reproductivo, analizamos hormonas en la materia fecal en lugar de realizar extracciones de sangre frecuentes, lo que reduce el estrés, especialmente en los gatos.
¿Cuáles han sido los resultados más destacados hasta el momento?
Trabajamos con fármacos conocidos como agonistas de GnRH en animales jóvenes. El resultado más relevante es que logramos retrasar la aparición de la pubertad de forma segura. Mientras que un perro o gato suele alcanzar la madurez sexual a los 6 meses, con este fármaco logramos prolongar ese inicio hasta los 18 meses en promedio. Es un avance significativo, ya que evita la reproducción durante un periodo crítico sin afectar el crecimiento ni la calidad de vida del animal.
La GnRH (Hormona liberadora de gonadotropina), es como la "llave" que enciende el sistema reproductivo.
¿De qué manera esta investigación impacta en la sociedad y en la formación académica?
Nuestra mayor contribución es avanzar hacia una solución real para los animales de la calle. Además, este proyecto es un semillero de recursos humanos. Llevamos estos resultados a las aulas para que los estudiantes de Veterinaria descubran la investigación como una salida profesional valiosa y necesaria. Queremos que vean que la ciencia local puede generar soluciones con impacto global.
¿Qué sigue para el equipo de investigación?
El proyecto fue renovado por dos años más. Estamos en una etapa de análisis de casos con resultados preliminares muy alentadores. Nuestra idea es seguir trabajando para consolidar estos hallazgos antes de su publicación definitiva, con la esperanza de que pronto este método pueda llegar a la comunidad.
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