Publicado el 22-06-2026 en UCC
Peligro por la explosión de baterías de celular
Nuestro graduado Rodrigo Marqués explica por qué puede suceder y brinda pautas para evitar siniestros.
Hace unos días, la triste noticia del fallecimiento de una persona en un siniestro vial, que combinó la explosión de su teléfono celular con el despiste del vehículo, reabrió un debate latente. Este hecho, sumado a otro incendio similar ocurrido hace años, nos obliga a encender las alarmas. Como ingeniero electrónico dedicado a la telefonía celular desde 1998, considero fundamental explicar de forma sencilla por qué ocurre esto y cómo prevenirlo.
El cambio tecnológico: de la rigidez a la flexibilidad
El verdadero enemigo en esta historia es el aumento descontrolado de la temperatura, no el acto de cargar el teléfono en sí. Para entender el riesgo, primero debemos comprender cómo evolucionaron estos dispositivos. Las baterías están compuestas principalmente por dos partes (una positiva y otra negativa) y un separador entre ellas.
Las baterías de los celulares antiguos eran prácticamente rígidas, lo que hacía improbable que un golpe juntara sus componentes internos. Sin embargo, la llegada de la tecnología de baterías de litio permitió diseñar equipos mucho más ligeros y delgados gracias a encapsulados flexibles.
Esta mejora de diseño tiene un lado crítico: aumenta considerablemente la posibilidad de que la parte positiva y la negativa se unan debido a agentes externos, como golpes, torceduras o caídas. Si este cortocircuito ocurre justo durante el proceso de carga —donde la temperatura ya aumenta de forma natural por la transferencia de energía, especialmente con la carga rápida—, el riesgo de incendio se dispara.
El peligro latente dentro del vehículo
Cargar el celular en el auto debería ser igual que hacerlo en casa; el problema surge cuando se suman factores ambientales. Si colocamos el teléfono en el tablero bajo el sol directo, activamos el GPS y, al mismo tiempo, lo estamos cargando, creamos un combo térmico. El calor del procesador trabajando al máximo, sumado a la radiación solar y la energía de la carga, genera un sobrecalentamiento extremo. Es el mismo peligro que corremos al cargar el dispositivo debajo de la almohada.
Precauciones esenciales para evitar siniestros
Para proteger nuestra integridad y la de nuestros equipos, es vital adoptar las siguientes conductas:
• Respetar los tiempos de carga: Desconectar el equipo cuando indique batería completa (100%). Esto, además, protege los ciclos de vida útil del litio.
• Evitar el uso intensivo durante la carga: No ejecute aplicaciones pesadas, juegos ni navegación por GPS mientras el teléfono esté enchufado.
• Usar componentes de calidad: Priorice cables y cargadores originales o certificados. Los cables dañados o de dudosa procedencia representan un alto riesgo de cortocircuito por ahorrarse muy poco dinero.
• Monitorear el estado de la batería: Al final de su vida útil o por efecto de algún golpe, las baterías pueden inflarse debido a la acumulación de gases internos. Nunca pinche la batería, ya que estos gases son altamente tóxicos y peligrosos. Si nota que la tapa trasera de su móvil se está despegando, reemplace el componente de inmediato.
La prevención y el sentido común son nuestras mejores herramientas para lograr que la tecnología siga siendo una aliada y no un factor de riesgo al volante.
Por Rodrigo Marqués ingeniero electrónico y graduado en la Diplomatura de Energias Renovables de la UCC.
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