Publicado el 31-03-2025 en Posgrado
“La sociedad líquida está transformando la educación superior”
Entrevista. La docente Georgia Blanas destaca la importancia de desarrollar resiliencia y habilidades para manejar la incertidumbre en un nuevo tiempo.
Caracterizada por la estabilidad, solidez y permanencia de las relaciones humanas, las trayectorias profesionales, las instituciones sociales y las identidades personales, la modernidad tal cual la conocíamos ha sido sustituida por una nueva modernidad líquida, dominada por la fluidez, inestabilidad y transitoriedad de la vida moderna. “En esta nueva era, el cambio es constante e impredecible, lo que obliga e implica una adaptación continua y una reconfiguración constante de la vida”, advierte la profesora Georgia Blanas de nuestro Doctorado en Educación de la Escuela de Posgrado de la UCC.
En esta entrevista, la docente integrante de las comisiones de Evaluación de Tesis del posgrado reflexiona sobre el término acuñado por Zygmunt Bauman en su obra Modernidad líquida (2000) y su impacto en la educación superior. Esta teoría expone cómo la modernidad ha sufrido profundas modificaciones.
¿Cómo cree que este concepto ha evolucionado en los últimos años?
-Significativamente. Describe una modernidad caracterizada por la fluidez, inestabilidad y transitoriedad de las estructuras sociales y personales. Durante la década de 1990-2000, la globalización y la revolución digital transformaron la comunicación y las relaciones sociales, mientras que en la década de 2010 las redes sociales y la crisis económica global de 2008 aumentaron la precarización del empleo y la capacidad de organización digital. A partir de 2020, la pandemia del Covid-19 y el cambio climático añadieron nuevas dimensiones de incertidumbre y urgencia.
¿De qué manera las sociedades líquidas están transformando la educación superior en general, y los programas de doctorado en particular?
-Este contexto demanda nuevas formas de entender y abordar la educación, aunque muchas instituciones aún se debaten entre enfoques tradicionales como el conductismo y el constructivismo. En la educación superior en general, se observa una creciente adaptabilidad y flexibilidad. Las instituciones podrían estar adaptándose rápidamente a los cambios tecnológicos y sociales. La capacidad de reinventarse y ofrecer programas flexibles es esencial para mantenerse relevantes. Por su parte, las y los estudiantes necesitan desarrollar habilidades para adaptarse a un mercado laboral en constante cambio, donde las demandas varían rápidamente.
La digitalización permite una mayor accesibilidad a la educación a través de plataformas en línea, democratizando el acceso al conocimiento. Sin embargo, también resalta la brecha digital entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no. La educación en línea requiere nuevos enfoques pedagógicos que fomenten la participación activa y el aprendizaje autónomo.
A su vez, la sociedad líquida fomenta la innovación y la creatividad en la educación superior. Las universidades podrían estar innovando en sus métodos de enseñanza, adoptando tecnologías emergentes y enfoques interdisciplinarios. En tanto, las y los estudiantes están siendo alentados a pensar de manera crítica y a resolver problemas de manera creativa para adaptarse a un mundo en constante cambio.
Sin embargo, la fluidez y la inestabilidad exacerban las desigualdades. La brecha digital y la falta de acceso a recursos tecnológicos adecuados afectan el rendimiento académico y las oportunidades futuras de los estudiantes. Por ello, muchas instituciones implementan políticas inclusivas y proporcionan apoyo técnico y financiero a los más desfavorecidos.
En cuanto a los programas de doctorado, estos podrían estar orientándose hacia la investigación interdisciplinaria para abordar problemas complejos que no pueden ser resueltos desde una única disciplina. Esto refleja la necesidad de soluciones integradas y colaborativas en una sociedad líquida. También la necesidad de adaptabilidad, con planes de estudio más flexibles, permitiendo a las y los estudiantes personalizar sus trayectorias académicas y enfocarse en áreas de interés emergentes.
No debemos olvidar que los programas de doctorado enfatizan el desarrollo de habilidades transferibles, como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la adaptabilidad, esenciales en un entorno laboral en constante cambio. La integración de tecnologías avanzadas en la investigación y la educación es cada vez más común en los programas de doctorado. Esto incluye el uso de herramientas digitales para la recopilación y análisis de datos, así como para la colaboración remota.
Además, preparan a las y los estudiantes para enfrentar y gestionar la incertidumbre, desarrollando resiliencia y la capacidad de adaptarse a circunstancias cambiantes. Aunque la pedagogía de la incertidumbre aún no es ampliamente adoptada en la educación superior, su enfoque en la reflexión, la indagación continua y el empoderamiento de la comunidad educativa se alinea perfectamente con las necesidades de una sociedad líquida.
Toda la educación, y en especial la educación superior, necesita un sano equilibrio entre lo instituido por las normas, las políticas públicas y la autonomía universitaria para realizar los cambios necesarios.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las y los estudiantes de doctorado en este nuevo contexto?
La rápida evolución de la tecnología y los cambios sociales constantes requieren que las y los doctorandos sean altamente adaptables. Deben estar preparados para incorporar nuevas tecnologías en su investigación y adaptarse a cambios en el entorno académico y laboral.
La incertidumbre es una característica intrínseca de la sociedad líquida. Las y los estudiantes deben desarrollar resiliencia y habilidades para manejar la incertidumbre en sus investigaciones y en sus futuras carreras. Esto incluye la capacidad de adaptarse a resultados de investigación inesperados y a cambios en las expectativas del mercado laboral.
La presión para destacar en un entorno competitivo puede afectar el equilibrio entre la vida académica y personal. Los estudiantes de doctorado deben gestionar su tiempo de manera efectiva para mantener un equilibrio saludable y evitar el agotamiento. Además, la brecha digital puede ser un obstáculo significativo, especialmente para estudiantes de regiones desfavorecidas.
Debemos tener en cuenta que la sociedad líquida demanda soluciones innovadoras a problemas complejos. Las y los estudiantes deben ser capaces de pensar de manera creativa y adoptar enfoques interdisciplinarios en su investigación para abordar estos desafíos. Las desigualdades económicas pueden afectar el acceso a programas de formación y a oportunidades de financiación.
A su vez, el mercado laboral está en constante cambio, y las expectativas de los empleadores pueden variar rápidamente. Esto implica que las y los estudiantes de doctorado deben estar preparados para desarrollar habilidades transferibles que les permitan adaptarse a diversas oportunidades laborales dentro y fuera del ámbito académico. En un entorno globalizado, la colaboración y la creación de redes internacionales son cruciales para el éxito académico.
Por último, la percepción de la educación como una mercancía puede influir en la calidad y el enfoque de los programas de doctorado. Así, las y los estudiantes pueden sentir la presión de producir resultados rápidos y rentables, en lugar de centrarse en investigaciones más profundas y teóricas.
¿Qué habilidades considera esenciales para que las y los futuros doctores puedan desenvolverse exitosamente en un mundo laboral cada vez más líquido?
La adaptabilidad y flexibilidad son cruciales. La capacidad de adaptarse rápidamente a nuevos desafíos, tecnologías y cambios en el entorno laboral es esencial. Las y los futuros doctores deben ser flexibles en su enfoque y estar dispuestos a aprender y evolucionar continuamente. El pensamiento crítico y la resolución de problemas también son fundamentales. La habilidad para analizar situaciones complejas, identificar problemas y desarrollar soluciones innovadoras permite a los doctores abordar desafíos desde múltiples perspectivas y encontrar soluciones efectivas.
Además, las habilidades digitales y tecnológicas son indispensables. Las y los futuros doctores deben ser competentes en el uso de herramientas y tecnologías digitales, desde habilidades básicas en informática hasta el manejo de software especializado y análisis de datos. También son esenciales la creatividad e innovación para abordar los desafíos complejos y multifacéticos de la sociedad líquida. Las habilidades de comunicación y colaboración efectiva, tanto oral como escrita, son clave para trabajar en equipo y colaborar con colegas de diferentes disciplinas y culturas. La colaboración interdisciplinaria y global es cada vez más importante en la investigación y el desarrollo.
La gestión del tiempo y la organización son fundamentales para mantener un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal, así como para cumplir con los plazos y objetivos de investigación. También, la resiliencia y la gestión de la incertidumbre son habilidades indispensables. La capacidad de recuperarse de las dificultades y seguir adelante, manteniendo una actitud positiva y proactiva, es esencial. Finalmente, la ética y la responsabilidad social son fundamentales en la investigación y la práctica profesional. Las y los futuros doctores deben ser conscientes de las implicaciones éticas de su trabajo y actuar de manera responsable y sostenible.
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