Publicado el 06-03-2026 en UCC

Mabel Brizuela, una testigo de la historia de la UCC

Su relato recorre los primeros años y pone en valor el legado de aquellas mujeres que participaron activamente en su construcción.

En el marco del Día Internacional de la Mujer y el aniversario número 70 de nuestra Universidad conversamos con Mabel Brizuela, una referente de la carrera de Letras y continuadora de la trayectoria académica de Lila Perrén, una mujer clave en los inicios de la UCC.

¿Qué recuerda especialmente de aquella época?

Ingresé a la UCC en 1965 para estudiar Letras Modernas. Era entonces una universidad joven y pujante. La Facultad de Filosofía y Humanidades contaba con las carreras de Letras —clásicas y modernas—, Historia, Filosofía y Psicología.

Desde 1966 funcionó en un antiguo convento de la calle Buchardo, en barrio Pueyrredón, un amplio espacio que compartíamos con la Facultad de Derecho.

Fueron años muy importantes, decisivos en mi formación académica y personal. Logré conciliar mis dos vocaciones: las letras, con profesores de excelencia, y el teatro. Integré durante varios años el elenco estudiantil del Teatro Ensayo de la UCC. Ensayábamos en Trejo al finalizar las clases, al igual que el Coro de la UCC. Era una verdadera comunidad creativa, artística y universitaria.

Ser mujer en los primeros años de la Universidad seguramente implicó desafíos particulares. ¿Cuáles fueron?

En esos primeros años las dificultades —burocráticas, financieras o de infraestructura— eran propias de una universidad en formación y afectaban tanto a mujeres como a hombres. Es cierto que en nuestra facultad había mayoría de mujeres, pero todas estaban profundamente comprometidas con el proyecto universitario. Esa convicción hacía que no hubiera obstáculo que se les resistiera.

¿Qué recuerda de Lila Perrén no solo como académica, sino como mujer pionera en ese contexto histórico?

Lila Perrén de Velasco fue quien me recibió en la entrevista de ingreso. Desde entonces —y durante más de cincuenta años— fue mi maestra, mi guía y un modelo de mujer comprometida desde la fe, participativa y generosa.

No solo heredé su linaje intelectual y moral, sino también su cátedra de Literatura Española Contemporánea en la UNC, que sostuve con su impronta durante 42 años, hasta ser designada Profesora Emérita.

¿Qué transformaciones ha visto en el lugar que ocupan las mujeres dentro de la vida universitaria?

Durante mis años en la UCC, las mujeres fueron el eje de mi formación. Estuvieron presentes tanto en la docencia como en la gestión universitaria. Creo que existe una continuidad en la ocupación de esos espacios y roles. Tal vez hoy destacaría un mayor desarrollo del campo de la investigación.

¿Qué valores o convicciones de estas mujeres involucradas en la fundación siguen vigentes hoy en la identidad de la Universidad?

De ellas destacaría sus méritos, pero también una gran entereza y compromiso. Tenían incluso ciertos arrestos de audacia que las definían y que fueron fundamentales para acompañar la fundación de la nueva universidad.

Pienso, por ejemplo, en Susana Mitchell, secretaria general, y por supuesto también en Lila Perrén.

Cada una, desde su propia certeza y convicción, plasmó un modelo de universidad que dejó una impronta identitaria en muchas promociones de egresados/as.

En el marco institucional y en este contexto ¿Qué implica hoy la conmemoración del Día de la Mujer?

Conmemorar el Día de la Mujer debería ser un acto de fe que renueve y fortalezca el compromiso, las capacidades, los valores y las convicciones de aquellas mujeres fundacionales.

Si pudiera dejar un mensaje a las jóvenes docentes, estudiantes y egresadas que hoy forman parte de la comunidad UCC, ¿qué les diría?

Mis palabras para las jóvenes mujeres universitarias o académicas de hoy se centran en la fe y el compromiso irrenunciable con la propia vocación y con los demás. Desde allí se construyen comunidades de espíritu, de pensamiento y de acción. El liderazgo, entonces, llegará por añadidura.

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Mabel en su recepción en la Academia Argentina de Letras. Miembro correspondiente por Córdoba.