Publicado el 28-05-2026 en UCC

"Magnifica humanitas" y el tabú de la IA

Juan Pablo Zancarini SDB, ingeniero, estudiante avanzado de Filosofía y del seminario "Filosofía, Ciencia y Técnica" de la UCC, analiza la primera encíclica de León XIV.

En los pasillos de nuestra Universidad, cuando se habla de Inteligencia Artificial (IA), casi siempre terminamos en la misma discusión: si los estudiantes la usan o no; si es una forma fácil de zafar de los trabajos prácticos. En el ambiente universitario se armó una especie de tabú; nos da culpa o miedo admitir que la usamos, cuando la realidad es que tanto estudiantes como docentes la aprovechamos a escondidas todos los días para resolver tareas o armar clases. Por eso, el debate se volvió muchísimo más interesante con la aparición de Magnifica humanitas, la primera encíclica del papa León XIV, publicada este 15 de mayo de 2026.

Este texto no viene a retarnos ni a prohibir nada; al contrario, es una invitación a profundizar en todas las implicancias técnicas, éticas, morales, sociales, económicas, en fin, humanas de la IA, porque habla directamente de lo que nos pasa en el día a día con esta tecnología.

La gran idea central de este documento es que, en un mundo donde las máquinas hacen todo cada vez más rápido, el verdadero desafío es no perder nuestra humanidad.

El Papa aclara de entrada que la técnica no es mala, sino que es algo propio de nuestra libertad. El peligro real aparece cuando nos obsesionamos tanto con la eficiencia y el éxito rápido que empezamos a tratar a las personas como si fueran simples números.

En el punto 10, la encíclica nos advierte sobre el "síndrome de Babel", que es esa tentación de construir el futuro traduciendo el misterio de la persona en fríos datos y estadísticas. Es un llamado a cambiar la lógica del descarte por la paciencia de construir una comunidad unida.

Esta mirada nos toca directamente en las aulas y rompe el tabú de raíz. En lugar de hacernos los distraídos o esconder la computadora, la encíclica nos invita a pensar qué hacemos con la IA en la educación.

Es verdad que la facilidad para conseguir respuestas automáticas nos puede volver perezosos y apagar la creatividad. Pero el Papa da en el blanco con una propuesta muy viva en el punto 140, donde dice que el secreto de la educación actual no es prohibir las plataformas digitales, sino "educar para decidir cuándo y para qué NO utilizarla".

Las cosas verdaderamente importantes de la vida no se aprenden con un copiar y pegar en dos segundos; llevan tiempo, esfuerzo y mucha charla cara a cara, chocando ideas con otros hasta que aparezca la verdadera comprensión. Esto también es una hermosa oportunidad para los docentes: la encíclica los invita a derribar esas barreras y a caminar a la par de los estudiantes, guiándolos con paciencia para que aprendan a usar estas herramientas con un sentido crítico y ético.

Al final, este texto nos deja una propuesta hermosa para que la tecnología avance pero sin que se nos congele el corazón en el intento. Los invito a abrir esta encíclica porque es un cable a tierra espectacular para toda nuestra comunidad académica. Como dice de forma muy bella en su punto 233: "Incluso cuando las máquinas sobresalen en eficiencia, el centro de la historia sigue siendo un rostro humano que exige ser contemplado”.

Quien escribe estas líneas comparte este desafío diariamente como religioso y estudiante del último año de la Licenciatura y Profesorado en Filosofía acá en la UCC. Actualmente me encuentro redactando mi proyecto final de grado, que busca hacer un análisis crítico de la IA. Hago este trabajo bajo la dirección del P. Dr. José Funes S.J., de quien, además, soy alumno en el seminario "Filosofía, Ciencia y Técnica", donde debatimos a fondo sobre cómo estas nuevas herramientas nos desafían.