Publicado el 12-06-2026 en UCC

Un viejo virus responde nuevas preguntas

Un estudio del CIDIE-UCC-CONICET caracterizó por primera vez el comportamiento del virus Río Negro.

Un mismo agente infeccioso puede resultar inofensivo en ciertos huéspedes y, en otros más susceptibles, encontrar el escenario ideal para propagarse y causar enfermedad. Por eso, investigar el comportamiento y la evolución de los virus es una tarea constante y crucial para anticiparnos a posibles emergencias.

Con este enfoque, la prestigiosa revista internacional Frontiers in Cellular and Infection Microbiology (una publicación Q1 de alto impacto y acceso abierto) publicó recientemente un artículo científico sobre el trabajo desarrollado en el Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades Infecciosas (CIDIE), espacio cogestionado por la UCC y el CONICET. Este logro posiciona firmemente la investigación de nuestra Universidad y sus redes colaborativas en el mapa científico mundial.

El trabajo describe la primera caracterización de la patogénesis (el desarrollo de la enfermedad) de un virus muy poco conocido y desatendido, pero de reconocida circulación local y regional. Se trata de una investigación estratégica que acumula conocimiento clave frente a la posible emergencia de un patógeno que, por el momento, se mantiene de forma "silenciosa".

Un poco de historia

Hace más de cincuenta años, durante una campaña realizada en una isla del Río Negro, en su trayecto en la provincia de Chaco, se aisló por primera vez un virus cuya circulación continuaría detectándose durante décadas en Argentina, sin haber sido asociado a brotes de gran magnitud. Sin embargo, una pregunta científica seguía abierta: ¿qué ocurre cuando este virus encuentra un organismo altamente susceptible?

El virus Río Negro

Este agente es un arbovirus transmitido por mosquitos y pertenece al complejo de encefalitis equinas venezolanas. Aunque existen evidencias de su circulación en distintos países de América Latina, hasta ahora había recibido escasa atención en los sistemas de vigilancia epidemiológica.

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Décadas atrás, estudios iniciales indicaban que el virus no producía enfermedad evidente en modelos adultos. Sin embargo, diferentes indicios avivaron el interés del investigador Guillermo Albrieu-Llinás:

• Casos similares en la región: En países vecinos comenzaron a describirse cuadros febriles causados por virus estrechamente emparentados con el Río Negro, muchas veces mimetizados o confundidos en contextos de brotes de dengue.

• Antecedentes históricos: El virus original había sido aislado por la científica Marta Contigiani en la década de 1970, justamente en el contexto de un brote febril humano donde el dengue no estaba implicado.

La pandemia de COVID-19 dejó una enseñanza clara: el riesgo sanitario depende de la compleja relación que establece el virus con el organismo que infecta.

El avance científico y su alcance

Con esta perspectiva, el equipo interdisciplinario analizó la interacción entre el virus y un modelo experimental en etapas tempranas de desarrollo inmunológico, bajo las estrictas condiciones de bioseguridad que garantiza el CIDIE.

Los resultados demostraron que, en escenarios de alta susceptibilidad, la infección es capaz de avanzar de forma sistémica, afectando tanto a órganos periféricos como al sistema nervioso central:

• Respuesta inmunitaria y respiratoria: Se detectó un impacto directo en los órganos encargados de coordinar las defensas del cuerpo, así como signos de respuesta inflamatoria en los pulmones. Este hallazgo establece un puente directo con la realidad médica, ya que el único caso humano confirmado de este virus (reportado en Bolivia en 2021) presentó justamente compromiso respiratorio.

• Evolución del cuadro: En fases avanzadas de la infección en entornos vulnerables, el virus demostró la capacidad de generar una marcada respuesta neuroinflamatoria. De este modo, la investigación demuestra de forma contundente que un patógeno considerado inicialmente como no-virulento puede manifestar un comportamiento muy diferente al interactuar con organismos especialmente susceptibles.

Mirando al futuro

Estos hallazgos se incorporan al complejo entramado ecológico en el que participan virus, mosquitos, roedores, equinos y seres humanos. Comprender estas relaciones no solo aporta herramientas valiosas para anticipar posibles emergencias sanitarias, sino que también recuerda la importancia de preservar los delicados equilibrios socio-ecológicos que mantienen a muchos de estos agentes lejos de los entornos urbanos.

Conocé toda la publicación aquí.

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Integrantes del CIDIE que participaron de este trabajo

Dr. Guillermo Albrieu-Llinás: investigador, director del proyecto.

Dra. Luciana A. Fassola: becaria doctoral, primera autora.

Dra. Marianela C. Serradell: investigadora, colaboradora.

También participaron activamente colaboradores de las siguientes instituciones:

CIBICI-CONICET-UNC

CIQUIBIC-CONICET-UNC

INIMEC-CONICET-UNC

Departamento de Biología Celular, Histología y Embriología; Facultad de Ciencias Médicas - UNC

Departamento de Fisiología, Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales - UNC

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